No nos trancaran el paso con su represión

Como militantes populares, defensores de los derechos sociales y humanos de cualquier Pueblo avasallado por la violencia de Estado, manifestamos lo siguiente:

Los últimos días se ha vivido un recrudecimiento de la violencia ejercida por la policía militarizada de carabineros y la SIPOLCAR (Sección de Investigación Policial) hacia comunidades y habitantes del Wallmapu. Desde el gobierno de Michelle Bachelet, y con pleno acuerdo de toda la gama de partidos políticos corruptos y los poderes del Estado (policial, judicial, legislativo, etc) existe desde hace años una política sistemática de violación a los derechos humanos del Pueblo Mapuche, plasmado en los constantes allanamientos ilegales, hostigamientos, balaceras, militarización del territorio histórico, asesinato de jóvenes y niños; con el único fin de socavar la lucha por la dignidad, la autonomía política y la recuperación territorial de los pueblos que se resisten a este nefasto modelo de desarrollo basado en el despojo, la degradación ambiental y la violencia empresarial con amparo del Estado y la legislación chilena.
Rechazamos el ataque cobarde perpetrado por la SIPOLCAR de carabineros contra integrantes de la comunidad “Ayin Mapu” del Lov Huentelolén, quienes fueron abordados por policías encapuchados, los que intentaron dar muerte al peñi Pedro Lepicheo, golpearon a su compañera y amenazaron con secuestrar a sus hijos.
El mismo modus operandi se dio en el sector del Lago Lleu Lleu, con violentos controles de identidad y con el emplazamiento de tanquetas y cuarteles que amenazan con instalarse en la zona para seguir perpetrando ataques deliberados contra comunidades mapuche.
A los movimientos políticos y sociales, a las organizaciones populares en lucha tanto de Chile como del Wallmapu; nos guía un profundo sentimiento de amor por la dignidad de nuestra gente y por sus derechos. En ese sentido no es poco y nada lo que podemos hacer ante esta situación de injusticia y barbarie a que el corrupto Estado empresarial y oligarca nos quiere empujar: debemos denunciar los principios y el actuar criminal de una institución policial corrupta que no vela por nuestros intereses, defender la vida y las libertades de los compañeros mapuche perseguidos y encarcelados por luchar, apoyar y converger en las luchas por la educación, la salud, el territorio, el medio ambiente y la cultura; y desde dichos espacios sociales apuntalar la reivindicación histórica de un pueblo hermano que anhela vivir en paz, no sólo consigo mismo, sino también con el Pueblo chileno que lucha día a día contra la opresión capitalista.
Ya llegará la hora que castigue la infamia de los uniformados rastreros del poder estatal; que siguen cargando sus armas con la riqueza que se nos roba a diario, y que hoy por hoy se encuentran en una grave crisis de legitimidad ante la opinión pública por el robo de generales y oficiales que se han cebado a costa nuestra, mientras siguen dictando órdenes de disparar y matar a los pueblos.
Los hechos que denunciamos no son al azar: obedecen a la política de contención del movimiento mapuche en el Wallmapu, y también de los movimientos populares que hemos salido a poner un freno al extractivismo forestal, minero y energético. El temor del empresariado, es la fortaleza del monopolio de la violencia del Estado chileno, a manos de altos mandos corruptos y suboficiales incapaces de reconocer la nobleza de los objetivos por los que luchamos chilenos y mapuche.
¡Inclusive no contentos con habernos robado más de 16 mil millones de pesos, desde el gobierno se anuncian más recursos para un Nuevo Sistema Nacional de Inteligencia! ¡Es decir, los gobiernos neoliberales no amparan la paz y la justicia social, sino la guerra abierta contra los de abajo! Pedimos paz, derechos y dignidad: nos responden con balas, más testigos falsos, vigilancia vía internet y agentes encubiertos
Diremos basta, tomaremos acciones de defensa, protección y denuncia a favor de los que luchan, sean chilenos, sean mapuche; y seguiremos poniendo la dignidad de nuestros Pueblos en lo alto; allí donde la moral bastarda de carabineros, policías y yanaconas no puede llegar.